Práctica de instalar y ejecutar tus propias aplicaciones y servicios en servidores que tú controlas, en lugar de alquilarlos como SaaS. Puede ser en un ordenador en tu casa, en un mini PC en la oficina, o en un VPS alquilado. La clave es que tú decides dónde están tus datos, quién accede a ellos y cuándo se actualiza el software. No es cosa de frikis: cada vez más autónomos y PYMES lo hacen para ahorrar costes y recuperar el control.