3 prompts que te facilitan la vida (y no, no son los de siempre)

Nivel: ⭐ Principiante

Los prompts son la base para cualquier trabajo que le encargues a tu IA, pero llega un punto en que tienes 40 guardados y usas siempre los mismos dos. O peor: pasas más tiempo buscando el prompt perfecto que haciendo la tarea.

Aquí van tres que sí uso. No son teoría. Son los que acabaron en mi carpeta de «fijos» porque me han sacado de más de un apuro.

1. El prompt para correos que no sabes por dónde empezar

El más útil con diferencia. Ese correo de un cliente que se queja, o el proveedor que te pide algo que no toca, o el «tenemos que renegociar las condiciones» que llega un viernes a las 20h.

Sabes lo que quieres decir, pero no cómo decirlo sin que suene a malo.

El prompt:

«Voy a pegarte un correo que he recibido. Necesito que me ayudes a redactar una respuesta. Tono profesional pero cercano, sin ser frío. Que quede claro mi postura pero sin quemar la relación. Pega el correo original aquí:»

Pegas el correo, añades una línea con lo que quieres conseguir («quiero dejar claro que no voy a pagar más» o «quiero que sepa que lo entiendo pero necesito más tiempo») y en 10 segundos tienes tres versiones para elegir.

El truco: No le pidas que «escriba un correo profesional». Es demasiado genérico y te devuelve un texto de manual de empresa. Dale el correo real y dile qué quieres conseguir. La diferencia es abismal.

2. El prompt para preparar una propuesta en 5 minutos

Un cliente te pide presupuesto. Sabes lo que incluye, pero sentarte a estructurarlo bien te va a llevar 40 minutos entre darle formato, ordenar los puntos y asegurarte de que no se te olvida nada.

El prompt:

«Necesito preparar una propuesta para un cliente. Te doy los datos: [descripción del servicio, plazos, precio, lo que incluye y lo que no]. Dame la estructura de la propuesta con: resumen ejecutivo de 2 líneas, desglose de lo que incluye, plazos y condiciones de pago. Tono profesional pero cercano, como si me conociera.»

Lo que te devuelve no es la propuesta final, pero te ahorra el 80% del trabajo de estructura. Lo ajustas, pones tu logo y lo envías. En lugar de 40 minutos, son 5.

Ojo: No le pidas que escriba la propuesta entera y ya. Úsalo como borrador de estructura. Los detalles finos (precios concretos, condiciones legales, tu estilo) los pones tú. La IA te da el esqueleto; tú pones la carne.

3. El prompt para resumir una reunión de 1 hora en 3 párrafos

Reunión con cliente, 45 minutos. Tomaste notas, pero entre apuntes, café y atender a lo que decía, te queda una mezcla de frases sueltas y garabatos. Sacar conclusiones claras te lleva otro rato.

El prompt:

«Aquí van las notas que tomé en una reunión. Dame: 1) los 3 acuerdos principales, 2) lo que cada parte se compromete a hacer, 3) lo que quedó pendiente. Si algo no está claro, dímelo en vez de inventarlo. Notas:»

Pegas tus notas tal cual, con los fallos, las frases a medias y los garabatos. Da igual cómo de sucias estén. La IA es muy buena separando el grano de la paja cuando le das contexto real.

El truco: La instrucción «si algo no está claro, dímelo en vez de inventarlo» es la clave. Sin ella, la IA te rellena los huecos con lo que ella cree que pasó. Con ella, te señala lo que falta y tú decides.

El patrón común (esto es lo que importa)

Los tres prompts tienen algo en común: no le pides a la IA que haga tu trabajo. Le das materia prima real (un correo, unos datos, unas notas) y le dices qué necesitas sacar de ahí.

Esa es la diferencia entre «prompts que hacen» y «prompts que usas». Los primeros son teorías bonitas. Los segundos empiezan con algo tuyo.

El truco está en darle contexto real, no pedirle que improvise sobre un tema que solo tú conoces.

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