Andreas Prins: «Ya no confiamos en los hiperescaladores de EEUU» — y esto es lo que significa para ti

Nivel: ⭐⭐ Curioso

Hay momentos en los que una entrevista lo resume todo. Y esta, de Andreas Prins en Xataka, es uno de esos momentos.

Prins es el Director Global de Soluciones Soberanas de SUSE (una empresa alemana de software que lleva décadas en esto). Y lo que dice no es una opinión más: es la constatación de que algo ha cambiado para siempre en la relación entre Europa y las grandes tecnológicas estadounidenses.

Vamos a lo que dice exactamente, y por qué te importa aunque no trabajes en tecnología.

Lo que ha pasado: una entrevista que funciona como aldabonazo

El 19 de julio de 2026, Xataka publicó una entrevista a Andreas Prins. El titular lo dice todo: «El sentimiento es uniforme: ya no confiamos en los hiperescaladores de EEUU.»

¿Por qué ahora? Porque la suspensión de Fable 5 y Mythos por orden del gobierno de EEUU fue la gota que colmó el vaso. Anthropic tuvo que paralizar dos de sus modelos por orden de Washington, y aunque el servicio volvió con cambios, el daño ya estaba hecho.

Prins lo explica con claridad:

«La gente de repente se dio cuenta de que la dependencia es real. Si esta suspensión hubiera ocurrido dentro de tres o cinco meses, con las empresas operando sus chatbots, atención al cliente y motores de toma de decisiones basados en estos modelos, el impacto habría sido muchísimo mayor.»

📎 Fuente: Xataka — Entrevista completa a Andreas Prins

Para que se entienda:

Lo que Prins viene a decir es que, si el gobierno de EEUU puede ordenar a una empresa estadounidense que apague un producto de la noche a la mañana, cualquier negocio europeo que dependa de ese producto se queda en la estacada. Y no hay nada que puedas hacer al respecto.

La frase que lo cambia todo

Hay una frase de Prins que resume el sentimiento compartido por gobiernos, empresas y ciudadanos europeos:

«Es una cuestión de confianza y, si evalúo la soberanía digital en Europa, el sentimiento es bastante uniforme: ya no confiamos en los proveedores ni en los hiperescaladores de EEUU, y por lo tanto queremos construir nuestras propias alternativas.»

Fíjate en la palabra: uniforme. No dice «algunos» ni «los más críticos». Dice que es un sentimiento generalizado. Y no es una exageración: lo avalan los movimientos de gobiernos como el neerlandés, el danés o el alemán, que están transformando su infraestructura digital hacia modelos soberanos.

El ejemplo que lo ilustra todo

Si aún piensas que esto es teoría, el entrevistado pone un ejemplo que no necesita más explicación:

«Una empresa neerlandesa tenía su infraestructura principal en Frankfurt y un centro de respaldo bajo el nivel del mar en Países Bajos. Tras analizar riesgos, concluyeron que el riesgo de inundación por rotura de diques era menor que el riesgo de que un hiperescalador estadounidense desconectara el enchufe para los clientes europeos.»

Una empresa prefirió confiar en diques construidos hace casi un siglo antes que en la continuidad de Amazon, Microsoft o Google. Eso es lo que significa haber perdido la confianza.

¿Qué tiene que ver esto con un autónomo?

Puede que pienses: «Yo no tengo servidores en Frankfurt, yo uso Google Drive y ya.» Y ahí está el problema.

Cuando un autónomo o una PYME española usa:

  • Google Drive o Google Workspace → depende de un hiperescalador estadounidense
  • Microsoft 365 → depende de un hiperescalador estadounidense
  • Slack, Zoom, Notion → depende de hiperescaladores estadounidenses
  • Cualquier SaaS (programa por suscripción) que funcione en la nube → lo más probable es que dependa de un hiperescalador estadounidense

Prins insiste en que los hiperescaladores atrapan a los clientes con costes de entrada bajos y mercados complejos cuyos costes y dependencias a largo plazo se subestiman. Es una trampa que no se ve hasta que es tarde.

Para que se entienda: Te ofrecen 15 GB gratis o una suscripción de 5€ al mes, y cuando llevas tres años usando sus servicios, migrar todo a otra plataforma cuesta tiempo, dinero y conocimientos que no tienes. Y para entonces, ya has perdido el control.

La salida que propone Prins: código abierto

La entrevista no se queda en el diagnóstico. Prins señala el camino:

«Para alcanzar los niveles de cumplimiento más estrictos que exige la Cloud Act, la única vía viable es el uso de código abierto

Las ventajas del software libre, según Prins:

  • Auditabilidad — cualquiera puede inspeccionar el código para ver qué hace realmente con tus datos
  • Capacidad de bifurcación (forking) — si el proyecto original toma un rumbo que no te gusta, puedes continuar por tu cuenta
  • Velocidad de salida — migrar de un software libre a otro es mucho más fácil que escapar de un ecosistema cerrado

Pero también reconoce el problema: las alternativas de código abierto europeas son excelentes, pero invisibles. No se promocionan, no tienen el presupuesto de marketing de los gigantes, y el 99% de los autónomos españoles no sabe que existen.

📎 Fuente: LinkedIn — Reacciones a la entrevista de Prins

Y España, ¿qué papel juega?

Prins menciona a España en la entrevista. Destaca dos proyectos:

  • Penpot — la alternativa open source a Figma, nacida en España, que ya usan empresas de diseño de todo el mundo
  • La alianza SUSE + OpenChip para hardware RISC-V soberano — procesadores diseñados fuera del ecosistema USA

No somos el país más avanzado (Prins señala a Noruega, Finlandia y Alemania como los que más han avanzado), pero estamos en la conversación.

Pero…

La entrevista de Prins es necesaria y acertada, pero conviene poner algunos peros:

  • El código abierto no es mágico. Que algo sea open source no significa que sea fácil de instalar, mantener o usar para un autónomo sin conocimientos técnicos. La usabilidad sigue siendo una asignatura pendiente de muchas alternativas libres.
  • Lo que falta es la capa de servicio. Parte del éxito de los hiperescaladores es que «todo funciona». Si tu correo se cae con Google, ellos lo arreglan. Si te montas tu propio servidor de correo con software libre y algo falla, el problema es tuyo.
  • La visibilidad es el verdadero problema. Prins lo menciona de pasada, pero es clave: existen alternativas soberanas para casi todo. Lo que no existe es una forma sencilla de que un autónomo se entere de que existen sin tener que investigar horas.
  • El dilema de la comodidad. Mientras las alternativas libres no sean tan cómodas como lo que ya usas, la mayoría de la gente no hará el cambio. Y no se les puede culpar — el tiempo de un autónomo es limitado.

Por dónde empezar si esto te ha removido algo

Si la entrevista te ha hecho pensar en tu propia dependencia de los hiperescaladores, aquí van tres pasos que puedes dar hoy, sin ser técnica:

  1. Haz el inventario. Enumera todos los servicios digitales que usas en tu negocio (correo, almacenamiento, calendario, facturación, gestión de clientes). Al lado de cada uno, escribe quién es el dueño de la empresa. Si todos son USA, tienes un problema de concentración de riesgo.
  2. Empieza por uno. No intentes migrarlo todo de golpe. Elige un servicio no crítico (por ejemplo, la gestión de contraseñas con Bitwarden, o el almacenamiento con Nextcloud) y pruébalo durante un mes. Cuando veas que funciona, te animarás con el siguiente.
  3. Pregunta a tu proveedor. Si pagas por un software, pregúntale a tu proveedor: «¿Dónde se almacenan mis datos? ¿Qué pasa si tu empresa cierra o es adquirida? ¿Puedo exportar todos mis datos en cualquier momento?» Las respuestas te dirán si puedes dormir tranquilo.

La entrevista de Andreas Prins no es solo para directivos de empresas tecnológicas. Es para cualquiera que use internet para trabajar y quiera hacerlo sin depender de terceros que pueden desconectar el enchufe cuando les venga bien.

Y como él mismo dice: «Ya no confiamos en los hiperescaladores de EEUU.» La pregunta ahora es qué vas a hacer tú con esa información.


Artículo basado en la entrevista de Amparo Babiloni a Andreas Prins para Xataka (19 de julio de 2026).

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