La Ley de IA llega el 2 de agosto: esto es lo que tienes que hacer si usas ChatGPT con clientes

Nivel: ⭐ Principiante

El 2 de agosto de 2026 el AI Act — el Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial — alcanza su aplicación plena. Para muchos es «un tema de grandes empresas». Para otros, «otra regulación de Bruselas que no les va a pillar». Para todos, la Ley de IA que puede cambiar las cosas.

Si usas ChatGPT para responder correos de clientes, tienes un chatbot en tu web o filtras currículos con IA, esto va contigo. Da igual que seas autónomo con una sola clienta o una pyme de diez personas.

Y no, no hace falta que desarrolles tecnología para que te afecte. Basta con que uses la IA en tu actividad profesional.

¿Qué es el AI Act y por qué debería importarte?

El AI Act (Reglamento UE 2024/1689) es la primera ley del mundo que regula cómo se usa la inteligencia artificial. No regula solo a quien la crea — regula también a quien la usa. Y ahí entras tú.

En España, la supervisión corre a cargo de la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial (AESIA), con sede en A Coruña. Desde el 2 de agosto adquiere plenas competencias de inspección. Y sí, puede multar.

La buena noticia es que para la mayoría de autónomos y pymes, las obligaciones son razonables. No te van a pedir un informe de miles de páginas. Pero sí tienes que hacer tres cosas concretas.

1. Transparencia: di que es IA

Si usas un chatbot en tu web, un asistente automático para responder consultas o incluso ChatGPT para redactar contenido que luego publicas como propio, el artículo 50 del AI Act te exige una cosa muy simple: informar al usuario.

Esto significa:

  • Si tienes un chatbot, el primer mensaje debe dejar claro que es una IA y que el usuario puede pedir hablar con una persona.
  • Si publicas contenido generado con IA (textos, imágenes), debe estar etiquetado como tal.
  • Si usas deepfakes o voces sintéticas para clientes, la obligación es todavía más estricta.

No hace falta que pongas un cartel enorme. Un aviso claro al inicio de la conversación o una nota al pie del contenido es suficiente.

2. Alfabetización en IA: tu equipo tiene que saber lo que usa

Desde febrero de 2025, el artículo 4 del AI Act exige que las empresas garanticen que su personal tiene un nivel adecuado de alfabetización en inteligencia artificial.

Traducido: no vale con que le digas a tu empleado «usa ChatGPT para los correos». Tiene que saber qué está usando, cómo funciona, qué datos le está dando y qué riesgos hay.

Para un autónomo, esto puede ser tan simple como dedicar una tarde a entender cómo funcionan las herramientas que usas y documentarlo. Para una pyme, una sesión de formación con registro de asistencia ya cubre el requisito básico.

3. Inventario: saber qué IA usas y para qué

No necesitas un sistema informático complejo. Una hoja de cálculo con tres columnas vale:

  • Qué herramienta de IA usas
  • Para qué la usas
  • Qué nivel de riesgo tiene ese uso

Este inventario es la base para demostrar que cumples con la norma. Si AESIA llama a tu puerta, lo primero que te va a pedir es esto.

¿Y las multas?

Aquí viene la parte que duele. Las sanciones van desde 7,5 millones de euros (por dar información incorrecta a la autoridad) hasta 35 millones (por usar sistemas prohibidos). Para pymes, se aplica el menor entre el importe fijo y el porcentaje de facturación global.

Dicho de otra forma: no es una multa de tráfico. Es seria. Pero también es evitable con muy poco esfuerzo.

Para el 90% de los autónomos, esto es lo que importa

Si usas ChatGPT, Claude, Gemini o cualquier otra IA para tu trabajo, esto es lo mínimo que debes tener listo antes del 2 de agosto:

  • Añade un aviso en tu chatbot o en los contenidos generados con IA.
  • Documenta qué herramientas usas y para qué en una hoja de cálculo.
  • Forma a tu equipo (o fórmate a ti mismo) con una sesión básica sobre IA.
  • Redacta una política interna de una página: qué herramientas están aprobadas y qué datos no se pueden compartir.

El AI Act no es el fin de la IA para pequeños negocios. Es simplemente el momento en que dejar de prestar atención tiene consecuencias. Y con 11 días por delante, aún estás a tiempo.

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