Ollama y Fly.io: la IA abierta en un servidor tuyo, sin comprarte un RTX Spark

Nivel: ⭐⭐ Curioso

Acabamos de ver que el RTX Spark cuesta desde 2.400 € y, para muchos, es un pastón que no toca hoy. Pero dar el salto a la IA local no se reduce a comprar hardware caro: los modelos abiertos también se pueden alquilar. El 13 de octubre, Ollama y Fly.io anunciaron que los modelos cloud de Ollama ya pueden ejecutarse dentro de los Sprites de Fly.io. Suena a tecnicismo, pero es la pieza que faltaba para que usar modelos abiertos en un servidor (sin GPU propia, sin OpenAI) sea tan sencillo como configurar un conector y pagar solo por uso.

Dos nombres que hasta ahora no se cruzaban

Ollama es el programa que ha hecho que la IA local sea cosa de un solo comando: lo usan 8,9 millones de desarrolladores y ha recibido 88 millones de dólares de inversión de Benchmark, Y Combinator y otros. Hace un año lanzó Ollama Cloud, su servicio en la nube para modelos que no caben en un portátil: el deepseek-v4.1-flash, el kimi-k3, el gpt-oss de OpenAI con licencia abierta y decenas más.

Fly.io es una plataforma de servidores pensada para desarrolladores (como quien contrata un hosting, pero con esteroides) y este año ha girado hacia los agentes de IA. Reunió 25 millones de dólares en una ronda liderada por Dell Technologies Capital e Intel Capital, y fichó a Scott Johnston, el que fue CEO de Docker, para capitanear el cambio. Su apuesta son los «Computers for Agents»: servidores con disco persistente pensados para que los agentes de IA tengan un hogar estable, no un contenedor que se borra al terminar.

La noticia del 13 de octubre es que ambos mundos se tocan: un agente que corre dentro de un Sprite de Fly.io (una máquina virtual completa con su propio disco) puede llamar a los modelos cloud de Ollama sin que la clave API llegue nunca a las manos del agente. Ni siquiera al código.

La clave vive en la puerta, no en la cerradura

El detalle técnico que hace interesante esta integración no es que funcione (es un conector, como tantos), sino cómo gestiona la seguridad. Hasta ahora, para que un agente usara un modelo externo necesitabas guardar una clave API en el código o en una variable de entorno. Si el agente se corrompía o era manipulado, la clave quedaba expuesta.

Fly.io lo resuelve así: tú guardas tu clave de Ollama Cloud en el panel de control de Fly.io, cifrada. El agente no sabe que existe. Cuando el agente necesita hacer una consulta, llama a una dirección interna de Fly.io (la gateway) y es Fly.io quien añade la clave a la petición. El agente solo conoce una URL y un identificador de conexión. Nunca la clave.

Para los que venís del artículo anterior: esto no os libra de discutir si vuestros datos pueden salir del negocio (el modelo se ejecuta en los servidores de Ollama, que están en EE.UU., Europa o Singapur), pero sí resuelve el problema de seguridad del agente: aunque el agente haga cosas raras, la clave no está dentro.

¿Y cuánto cuesta esto en euros?

Ollama Cloud tiene cuatro planes:

  • Free: 0 € — créditos de uso limitados para modelos pequeños
  • Pro: 20 €/mes incluye 60 € de uso en créditos — 3 llamadas simultáneas
  • Max: 100 €/mes incluye 300 € de uso — 10 llamadas simultáneas
  • Team: 500 €/mes incluye 1.000 € de uso compartido — usuarios ilimitados

Una vez agotados los créditos del plan, compras más al mismo precio por token. Y los precios por millón de tokens de los modelos son difíciles de batir: el deepseek-v4.1-flash cuesta 0,30 € por millón de tokens de entrada y 1,20 € de salida. En horas valle (tardes y fines de semana), la mitad. El modelo gpt-oss:120b, con rendimiento similar a los modelos grandes de OpenAI, cuesta 0,15 € de entrada y 0,60 € de salida. Para que os hagáis una idea, el modelo equivalente de OpenAI cuesta entre 4 y 15 € por el mismo millón de tokens de salida.

Dos formas de usar modelos abiertos en Fly.io

Aquí hay dos caminos distintos, y conviene distinguirlos para no mezclar churras con merinas.

Camino 1: Ollama Cloud desde un Sprite — pagas a Ollama por el uso de los modelos (20/100 € al mes más tokens) y a Fly.io por el servidor donde corre tu agente. No necesitas GPU, no instalas nada. Es el «plug and play».

Camino 2: Tu propio Ollama en las GPUs de Fly.io — despliegas tu propia instancia de Ollama en un servidor de Fly.io con GPU (por ejemplo, una NVIDIA A100 de 40 GB). El modelo lo eliges tú, lo descargas tú, los datos no salen de tu servidor. Pero pagas por la GPU (no es barata) y necesitas a alguien que lo monte. Fly.io tiene un repositorio oficial para hacerlo en un solo archivo.

La diferencia es la misma que entre alquilar un piso amueblado y comprarlo vacío: el primero es más caro a largo plazo pero no tienes que pensar en nada; el segundo es más barato si piensas quedarte, pero requiere que tú traigas los muebles (y los sepas colocar).

El tercer camino

Hasta octubre de 2026, la decisión se reducía a dos opciones:

  • Opción A: pagar a OpenAI, Anthropic o Google — en la nube de ellos, con sus condiciones y sus precios por token.
  • Opción B: comprar un RTX Spark o similar — todo en local, pero con 2.400 a 6.500 € de entrada.

Ollama Cloud + Fly.io abre una tercera vía: modelos abiertos, calidad de parámetros grande, sin GPU propia y sin pagar a los de siempre. No es local, pero es abierto. No es gratis, pero cuesta una fracción de lo que cuesta OpenAI. Y la clave de todo es que, si mañana no te gusta Fly.io, te llevas el agente a otro sitio porque el modelo no está atado a ninguna plataforma.

El precio por el que un autónomo paga 20 € al mes en el plan Pro de Ollama Cloud puede permitirse un asistente de código o de texto con modelos como Nemotron 3 Super (0,015 € por millón de tokens) o gpt-oss:20b (0,07 € de entrada). Eso son dos cafés al mes, no el sueldo de un RTX Spark.

Esto no es para el que quiere un chat y ya

Aquí va la nota de realidad. Ollama Cloud + Fly.io no es para el autónomo que abre ChatGPT cuatro veces al mes. Para ese perfil, lo suyo sigue siendo la suscripción de 20 € a ChatGPT o Claude y no pensar más. Tampoco es para el que quiere montarlo él mismo sin saber qué es un servidor: aquí entra quien se lo instala, ya sea un técnico de confianza o el servicio de consultoría de sintonterIA.

Es, en cambio, para quien ya sabe que quiere modelos abiertos (por precio, por privacidad, por no depender de una sola empresa) y busca un punto intermedio entre el coste cero del local cutre y la inversión de 6.500 € del RTX Spark. Es la opción de «pago según uso, todo abierto, sin ataduras».

Y también es una señal de hacia dónde va el mercado: Ollama es ya el estándar de facto de la IA abierta (lo usan Claude Code, Codex y medio ecosistema), y alianzas como esta con Fly.io (una plataforma que acaba de recibir 25 millones de dólares para construir infraestructura de agentes) confirman que el futuro no es solo local o solo nube: es un continuo donde los límites los pones tú, según tu presupuesto y tus datos.

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